Un Angel Barbudo - Criadero de Bearded Collie


Así conocimos la raza

Nuestra historia comienza un viernes a la noche en el 2001 en la que a mi marido se le rompe el auto en Ramos Mejía. Como estaba cerca de su trabajo va hasta allí a esperar la grúa y, mientras lo hacía, el guardia del lugar le dice que a la tarde había entrado un perro corriendo atrás de uno de los camiones de la empresa.

Al día siguiente, una vez reparado el auto, llamamos por teléfono a la guardia y nos dicen que todavía el perro estaba en el lugar muy asustado. Inmediatamente fuimos para traerlo a casa. Lo encontramos muy asustado y no había forma de acercarse a él, nos tenía desconfianza y era imposible agarrarlo.

Estuvimos así por más de una hora hasta que mis hijos se acercaron a él y ahí cambió radicalmente su actitud. Comenzó a comer un poquito de comida, luego galletitas, finalmente los chicos pudieron ponerle el collar y así lo subimos al auto.

Fuimos directo al veterinario, quien nos dijo que era un Pastor Inglés al que no le habían cortado la cola (esta confusión es de lo más normal), lo trajimos a casa, lo bañamos y durmió casi todo el fin de semana ya que estaba cansado.

Poco a poco fue tomando confianza y comenzó a integrarse a la familia sin problemas, sobre todo se mostraba muy compañero con los chicos y continuamente estaba con ellos.

Comenzamos a llamarlo Charly porque probamos muchos nombres y fue al que más respondió así que pensamos que su nombre sería parecido a ese.

Desde un principio pensamos en buscar su familia, así que llamamos a todas las veterinarias de la zona en donde lo encontramos para saber si alguien lo estaba buscando pero no tuvimos suerte. Por ese entonces estaba en el aire el programa “El Portal de las mascotas” y no dudamos en llevarlo. El primer fin de semana no quiso subir al auto, pero al siguiente si lo hizo y lo llevamos. Allí nos enteramos por el veterinario del programa que nuestro Charly era un perro de una raza no muy común llamada Bearded Collie.

Comenzó el programa, lo mostraron y solo quedaba esperar. El tiempo pasaba hasta que se acercaron unos productores a preguntar más datos sobre Charly y presentimos que iba a volver a casa. Finalmente al término del programa sonó la sirena, se abrió la puerta y apareció su familia. Ellos estaban muy contentos y nosotros sentíamos una mezcla de alegría y tristeza porque ya lo queríamos mucho, aunque lo más importante era que Charly había recuperado a su familia.

Lo fuimos a visitar algunas veces, así supimos que su nombre real era Lord Jim of Twinstars y le decían Jimmy. Vivía en Morón, o sea que lo encontramos lejos de su hogar pero cerca de nuestra casa. Es más, siempre que pasamos por donde vive paramos para ver si lo vemos descansando en el jardín.

Este hecho marcó nuestras vidas de tal forma que a partir de ahí nos pusimos a la búsqueda de la que luego sería nuestra primer Bearded.

El amor por los beardies se había instalado en nuestra familia para no irse jamás.



Gracias Jimmy, siempre te recordaremos!!



Así empezamos

Si leyeron el punto anterior habrán visto que los beardies llegaron a nuestra vida en forma casual. Luego de la partida de Jimmy compramos nuestra primera perra, Alhue, y más tarde a Kodack, pero para nada pensando en la crianza.

Algunos años después tuvimos una camada y también nos llegó un e-mail invitándonos a una exposición abierta que organizaba el recientemente formado Bearded Collie Club Argentino (BCCAR).

Para ser honestos, en ese momento no sabíamos nada de exposiciones y no conocíamos a nadie que tuviera beardies, así que allá fuimos con un macho adulto y uno de los cachorros que habían nacido hacia poco, Apolo.

En esa exposición conocimos muchos beardistas y poco a poco nos fuimos integrando a las actividades que realiza el club.

Asistimos a Charlas y conferencias sobre la raza, aprobamos el Curso de Cinología que dicta la Federación Cinológica Argentina (FCA), requisito previo para todo criador y aspirante a Juez, concurrimos a las exposiciones de campeonato que se organizan todos los años y así con todo lo que tenga que ver con la crianza canina que tanto nos gusta.

El hecho de participar de estas actividades y, por supuesto, conocer a los demás criadores de la raza, nos hizo ver la crianza canina desde otra óptica.

Nos dimos cuenta que existe un fin en la crianza, la mejora de la raza. Esa mejora involucra todos los aspectos del perro, la belleza, la salud, el temperamento, el movimiento, en definitiva, la busqueda del “perro perfecto”.

Obviamente el perro perfecto no existe, es una utopía, pero lo que se busca, como criador, es acercarse cada vez más a ese ideal de perro que uno tiene en su mente. Para lograrlo se debe estudiar sobre la raza, se debe criar, se deben analizar los resultados, se debe ser crítico con lo que uno esperaba y lo que finalmente se dió, etc. La crianza canina no se trata de poner un padre, una madre, tener cachorros y venderlos, sino que se trata de mejorar la raza haciendo selección de sus ejemplares.

Ese es el compromiso y ese el objetivo, mejorar y superarse camada a camada. Lo habremos logrado o estaremos próximos a lograrlo cuando la gente reconozca, por el solo hecho de mirarlo, a un bearded que nació en nuestro criadero.

Todo esto que les acabamos de contar no hubiera sido posible sin la ayuda de la Sra. Elba Fuente de Bruno Magnasco del criadero Rebaño Escocés. Es ella quien llevó la raza a su máximo esplendor en el país y sin su permanente guía, apoyo y enseñanza sobre la crianza del Bearded Collie no hubiéramos encontrado el camino que ahora comenzamos a recorrer.

Amamos a la raza, y porque la amamos, seguiremos aprendiendo siempre sobre ella. Sabemos que el camino a recorrer será largo y difícil pero no nos imaginamos haciendo otra cosa cuando en 20 años nuestros hijos sean adultos y nosotros hayamos dejado nuestro trabajo actual.


Mariana Alegre y Alejandro Canestro